Rima rimando el fin de semana va llegando
Entre mis estupideces diarias, de las que sólo me río yo (y a veces ni eso), está la de llegar al trabajo de buena mañana y decir todos los días con alegría y optimismo aquello de “Buenas noches”. Hoy no ha sido una estupidez diaria, sino una constatación de que a las ocho de la mañana estaban las farolas cumpliendo su función a pleno rendimiento.
Después de un jueves fatídico, que fue mejorando a medida que pasaba el día (curiosa y directamente proporcional a la lejanía del zulo), el viernes ha empezado de diferente manera. Me he sentado en el metro. He tomado unas notas para la novela (se conoce que mi cerebro durmiendo es más fértil que mi cerebro activado y recién levantado se me ocurren un montón de cosas) y me he puesto a leer (estoy leyendo El cielo de Madrid, de Julio Llamazares, novela que desrecomiendo, aunque no es lo suficientemente mala como para abandonarla). Frente a mí estaba sentada una de las habituales. Es una chica de mi edad (que para mi edad debería de dejar de llamarla chica y llamarla mujer, pero me resisto, me resisto...), mona y elegantosa ella, pero no es de mi estilo (aunque tampoco sabría decir cual es mi estilo). He seguido leyendo. Al levantarme para bajar del vagón, ella también lo ha hecho (nunca me había fijado en que nos bajábamos en la misma estación). Mientras que esperábamos a que se abrieran las puertas, me he dedicado a jugar con nuestro reflejo, ya que estábamos juntos y he pensado que tampoco hacíamos tan mala pareja; una especie de la Bella y la Bestia edulcorada, porque ni ella es tan bella ni yo tan bestia. Las puertas se han abierto, el reflejo ha desaparecido y mi estupidez se ha desvanecido momentáneamente. He echado a andar por el andén, en busca del largo trasbordo que recorro todos los días, leyendo como todos los días. Al subir las primeras escaleras mecánicas he descubierto que ella iba delante de mí, y claro la he visto por detrás, y he descubierto que la habitual, la bella no tan bella tiene un culo precioso. Y ahí ha empezado la odisea, porque si es difícil caminar por el metro leyendo, esquivando la marea humana, no os podéis ni imaginar lo que supone caminar por el metro leyendo y persiguiendo a ese culo. La novela que estoy leyendo, ya lo he dicho, es que tampoco ayuda. Por suerte, el culo, perdón, la chica mona y elegantosa, trabaja al lado de mi oficina y el seguimiento me ha llevado a donde quería ir yo (mejor dicho, debía ir), porque si llega a trabajar en Sebastopol, allá me encontraría yo en estos momentos.
Todo esto lo cuento en prosa pero lo he ido pensando en verso, rimado como me hallo estos días. Y nada más encender el ordenador del zulo, mi perilla y mis quevedos me han llevado a plagiar al susodicho y de mis teclas de proseta han salido raudos versos (raudos, versos) loando al culo:
Después de un jueves fatídico, que fue mejorando a medida que pasaba el día (curiosa y directamente proporcional a la lejanía del zulo), el viernes ha empezado de diferente manera. Me he sentado en el metro. He tomado unas notas para la novela (se conoce que mi cerebro durmiendo es más fértil que mi cerebro activado y recién levantado se me ocurren un montón de cosas) y me he puesto a leer (estoy leyendo El cielo de Madrid, de Julio Llamazares, novela que desrecomiendo, aunque no es lo suficientemente mala como para abandonarla). Frente a mí estaba sentada una de las habituales. Es una chica de mi edad (que para mi edad debería de dejar de llamarla chica y llamarla mujer, pero me resisto, me resisto...), mona y elegantosa ella, pero no es de mi estilo (aunque tampoco sabría decir cual es mi estilo). He seguido leyendo. Al levantarme para bajar del vagón, ella también lo ha hecho (nunca me había fijado en que nos bajábamos en la misma estación). Mientras que esperábamos a que se abrieran las puertas, me he dedicado a jugar con nuestro reflejo, ya que estábamos juntos y he pensado que tampoco hacíamos tan mala pareja; una especie de la Bella y la Bestia edulcorada, porque ni ella es tan bella ni yo tan bestia. Las puertas se han abierto, el reflejo ha desaparecido y mi estupidez se ha desvanecido momentáneamente. He echado a andar por el andén, en busca del largo trasbordo que recorro todos los días, leyendo como todos los días. Al subir las primeras escaleras mecánicas he descubierto que ella iba delante de mí, y claro la he visto por detrás, y he descubierto que la habitual, la bella no tan bella tiene un culo precioso. Y ahí ha empezado la odisea, porque si es difícil caminar por el metro leyendo, esquivando la marea humana, no os podéis ni imaginar lo que supone caminar por el metro leyendo y persiguiendo a ese culo. La novela que estoy leyendo, ya lo he dicho, es que tampoco ayuda. Por suerte, el culo, perdón, la chica mona y elegantosa, trabaja al lado de mi oficina y el seguimiento me ha llevado a donde quería ir yo (mejor dicho, debía ir), porque si llega a trabajar en Sebastopol, allá me encontraría yo en estos momentos.
Todo esto lo cuento en prosa pero lo he ido pensando en verso, rimado como me hallo estos días. Y nada más encender el ordenador del zulo, mi perilla y mis quevedos me han llevado a plagiar al susodicho y de mis teclas de proseta han salido raudos versos (raudos, versos) loando al culo:
A un culo
Érase un hombre a un culo pegado,
Érase un hombre a un culo pegado,
érase un culo superlatino,
érase un culo prieto y divino,
érase un trasero respingón azucarado...
Y en esas estaba, cuando he caído que mi objetivo de hoy era trabajar poco y escribir mucho, pero escribir mi novela, LLC, y no enredarme en rimas y ripios. Y he buscado en el reflejo de la pantalla del ordenador, pero esta vez no ha aparecido la habitual bella no tan bella a mi lado, sino mi tocayo Estilografic, burlón, culpable de que lleve varios días pensando en consonante, y a mi cabeza vinieron los duelos de sonetos entre Quevedo y Gongorilla, y mis teclas han vuelto a plagiar, esta vez uno de los sonetos más famosos de los que el primero le dedicó al segundo:
porque no me lo muerdas, Estilográfico,
perro de los ingenios, ortográfico,
docto en post, cual rey del disparate;
apenas merengón, periodista fino,
que aprendiste a rimar de maravilla;
guasón de la Plaza de Castilla,
y en la blogosfera cronista sibilino.
¿Por qué reniegas de tu nombre, de Mariano,
siendo el ínclito Rajoy nuestro tocayo,
acaso porque rima con... piano?
No escribas versos más, que no me hallo;
que cada vez que rimas se me pega,
y por más que quiero, no me callo.
(Estambrote esculpatorio)
Pido a don Quevedo mil perdones,
pero para escribir este soneto,
no hacen falta más que dos... razones.
¡¡¡Buen fin de semana a todos y a todas!!!
37 manchas de tinta azul:
Mariano, hazle un favor a Julio y hazte otro (literario) a ti mismo: suelta inmediatamente ese libro infumable, y busca "Escenas de cine mudo". Ya verás cómo se nota la diferencia.
En serio.
Sabes que te llevo unos días nada más??. Yo tampoco acabo de decidirme a calificarme de mujer, jajajaja, creo que tendré 70 y seguiré pensando que soy una chica.
En cuanto al soneto
te ha quedao sublime
y perdona que yo no rime,
me saldría un cuarteto
J M Llamazares, gracias por la recomendación, te lo agradezco un montón (joder con las rimitas...).
Vitruvia, tú eres zurda y piscis. ¡Sal del armario, CHICA!
¡Olé tus cojones!
Quise decir razones,
pero no me dejaron
las emociones.
Estilografic, la testiculina aflora en los momentos emotivos...
Esto de las rimas va a acabar conmigo jajajajaja. Me está apeteciendo leer algo de Sakespeare mira tu.
Wen, todo con mesura, por favor. Empieza con Gloria y Fuertes y déjate llevar por el proceloso mundo de la rima de la mano de la vaca paca y la oveja pelleja.
Me acaba de pasar como con otros blogs, que leo, disfruto, y me quedo sin palabras.
Clandestino, tú si que eres un poeta.
Es que a mi me gusta mucho Sakespeare jope mariano, pero todo lo que tengo en casa de él de teatro ya lo he leido unas pocas veces, necesito algo nuevo!!
Wen:
Prueba con La tinta azul de la memoria,
que eso ya es otra historia.
Muy bueno, chavalote. Te ha quedado bordado, niquelado, perfecto.
Se ve, que todos vamos atribulados por esta vida. Cada uno con sus cuitas.
Besos y buen finde.
Los culos son asin de bonitos... por eso yo lo tengo decorado jejejeje!!!
Pasad un muy feliz fin de semana!!!
Aunque sea mediante una conexión a pedales,
haré lo imposible para no dejar de visitarte
y mandarte besos a raudales.
Me temo que estos días tendré que ir leyendo vuestros blogs a uno por día. (No, no, esto no rima, ya lo sé.)
Buen fin de, Marianín.
Bueno, el dichoso Cielo de Madrid era infumable. Vaya tontería de libro.
Me estáis dejando acollonada con vuestras rimas. Sois encantadores por hacerme sonreír cuando es la hora de la siesta.
Un besazo
pues buen fin de semana
tenga usted
yo me largo en un rato
a partir la pana
Buen fin de semana para ti también. ¿En qué andará tu pluma en estos momentos? ¿Y tus sibilinos quebrantos?
Mua!
Que aproveches el finde hasta el último orgasmo, digo segundo...en que estaría yo pensando
besos de viernes
Lady Bourbon
Mariano: He visto el youtube de la presentación de tu libro. Ahora me arrepiento mucho más de no haber podido ir (peazo de experiencia, con representación teatral y todo...)
Por cierto, ¿firmas dedicatorias con la zurda?. ¿No sabes que eso es pecao?
Ay, Mariano!
Me encantan esas rimas! Me dan buen rollito, me hacen reír, y cómo a tí, también se me pegan!
¿Sabes que al llamado "culo"
se le llama "posaderas"
porque es donde se reposan
las miraditas ajenas?
Buen finde a tí también.
Besos.
PD: Me ha encantao el "Estambrote esculpatorio".
Quevedo debe estar como yo, echándo unas risas con tus ocurrencias.
Me ha encantado...muy bueno MARIANO...Una sonrisa que nunca viene mal.
Inte, descuita, descuita, que intentaré pasar un buen finde.
Belén, ¡viva la decoración cular!
Viguetana, ¡y que cumplas muchos más! Ah, no, que es mañana...
Escriptorum, ¿siesta? Leches, qué bien suena...
Desesperada, que lo rompa usted bien.
Raquel, mi pluma está novelando, agotada la pobre.
Lady, mujer, que en este blog no se puede decir segundo...
Simpulso, me confieso, soy un zurdo pecador. Pues a la próxima presentación te secuestraré. A ver si vienes tú primero a la mía o yo a la tuya.
Trasto, temeroso estoy de recibir una llamada de ultratumba...
Lola, me alegro de haberte provocado una sonrisa. Es uno de los retos más bonitos que puede haber.
Besitos/azos a todos y todas.
Nueva lección de anatomía métrica, en varios sentidos: métrica de metro, y métrica de rimada, brava.
Nos leemos!
Mariano, eres la hostia.
C.O.V., ¡mira, nunca lo había pensado! La métrica métrica...
Mújol, ya sabes tú que el zulo obliga a volar con la imaginación.
Cuando el hombre por primera ves vio que era hombre, se contemplo su cuerpo, miro sus diferentes partes y le pregunto a todos los órganos quien seria el JEFE , los órganos se miraron unos con otros y cada uno de ellos quiso ser el JEFE.
Primero hablo el cerebro y dijo, tengo que ser el Jefe, porque era él, el que pensaba, ponía las ideas y daba las ordenes a todos los órganos del cuerpo. Luego hablo el corazón y dijo que a él, le correspondía ser el Jefe porque era el motor del cuerpo y sin él nada funcionaba, ¡no! dijo el aparato nervioso, a mí me corresponde ser el Jefe, porque yo soy el que mantengo el equilibrio para que todo funcione bien. Así todas las partes del cuerpo dieron su opinión de quien tendría que ser el jefe, hablaron los riñones, las extremidades, los ojos, los oídos, etc. Cada uno de ellos creía tener el derecho de ser, el JEFE, pero había alguien que no había hablado, este era él CULO, cuando el CULO habló, les dijo que a él, le correspondía ser el JEFE, porque era el que vaciaba todas las impurezas del cuerpo, los órganos se miraron unos con otro y se cagaron de la risa, el CULO se enojo tanto que se trancó por siete días, los órganos empezaron a sufrir, el corazón casi no latía, el cerebro solo se preguntaba ¿cuando irá a cagar?, el aparato nervioso tiritaba de lo cagado que estaba y todos los demás órganos sufrían, al octavo día se reunieron todos los órganos y decidieron nombrar JEFE al CULO, este cagó y fueron todos muy felices y comieron perdices.
Bikos en colorín colorado.
Salóndesol, yo no me cago, pero me meo contigo, jajajajaja. Eres tremenda. Besitos/azos
Oda al culo
Erase que se era
que ya no volverá a ser,
pues al nacer rompió el molde,
un culo de tal poder;
creció sin conocer límites,
ni costuras, ni corses
y con sólo "cuantitantos"
ya alcanzó la madurez,
ya sabeis, amigas mías:
¡la maldita flacidez!,
más, miradlo de otra forma,
yo le llamo placidez,
tranquilo, sin ser asaltado,
como lo era en tiempos lejanos.
La luna llena, sonriendo
diría el poeta,
más siempre en creciente,
añade la dueña.
Queveda, póngame a los pies de sus culares estrofas...
¡¡Bravo, Mariano!! No tengo palabras, ni rimadas ni en prosa. ¡Qué tío!
P.D.: Totalmente de acuerdo con la novelita de marras, "El cielo de Madrid" es infumable, incomible...mmmh, creo que el culo (que no sé si será el jefe de los órganos, pero como hemos visto sí que es vital para la alegría del propio cuerpo y también de los ajenos) podría aportar el epíteto adecuado... XD
Lo de chica o mujer nos pasa a todos. Por lo demás, decirte que sigues estando como una regadera, pero nos gustas mucho así. No cambies nunca, zurdo.
Por cierto, no comento mucho porque ando escasito de tiempo... y encima me empeño en cargar videos propios en mi blog... y eso me lleva muuuucho tiempo.
Bicos ;-)
Pero hombre, lo tuyo con Mariano (Rajoy) es de amor clandestino... jajaja. Cada dos por tres lo nombras, eso va a ser que algo hay. Esa forma de hablar, con las eses desperdigadas, esa barba,... uyuyuy!
Mariano, escribe. Pero no de Rajoy! O mejor sí, todo sea por la patria, digo, por las risas.
Ja ja ja!...
Confieso que he pecado
Siguiendo a una estilografic
en este blog me he metido
Y no vea D. Mariano como he disfrutado.
Ja ja ja..
Delicioso
no me atrevo..pero diría
que sabor a chocochoco.
Pipi, el culo es un buen epíteto para muchas cosas, sí, jajaja
Banderas, tranquilo, hay épocas en que no queda tiempo para nada. Y lo mío es estar agarrado a la regadera, así que no hay miedo...
Joyce, ya sabes lo de amores reñidos los más queridos. ¡Caca!
Anónimo, si vienes del blog del Estili ya te conviertes en sospechoso, jajaja. En serio, me alegro de que te hayas reído. Para ello estamos.
Besitos/azos a todos y todas.
Onairam, ¡¡azilautca oñoc!!
aivurtiV, !yov ay¡
Don Francisco de Quevedo y Villegas, ahí me has tocado! me encanta su humor agridulce. Sus "obras jocosas", siempre han sido uno de mis libros de cabecera.
Gracias por el homenaje.
Saludos y mucha suerte
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